miércoles, 8 de octubre de 2008

11 de septiembre de 2001

17.33 h . Estoy en la oficina. Página 92, 8.56 h, "Todos sabemos dónde estábamos exactamente el 11 de septiembre de 2001".

En los últimos siete años, he de haber repetido esa frase por lo menos unas diez veces. Es mi tema de conversación en momentos de silencio, después del clima. Como no hemos hablado en mucho tiempo, los invito a contar, aquí abajo en los comments, su historia.

6 comentarios:

Guillermo Núñez dijo...

El 11 de septiembre estuve en varios lados pero supe en la mañana, a través de la televisión, lo que había ocurrido. Creo que la televisión tuvo un papel protagónico, quizá el último, aquella mañana. Mi madre me dijo: "Se calleron las torres" cuando yo iba camino a la universidad. Por un momento pensé que hablaba de Ciudad Satélite y sus torres pero era absurdo. Ella estaba corriendo en la banda caminadora, en el gimnasio de la casa. Entonces vi lo que ella veía, por el televisor, que está sobre la máquina. Pero no, no me dijo "se calleron" debió ser otra cosa lo que me dijo -quizá que habían atacado Estados Unidos, algo. O quizá sí dijo eso y la imagen que pasaban en televisión -con las torres en pie, aún humeantes- era de unas horas antes. Estuve ahí sólo unos minutos y me fui a la universidad. Más tarde una amiga que estaba fuera de México mandó un correo que exageraba diciendo "cierren puertas y ventanas, no salgan a la calle" y que me hizo reír. Recuerdo, también, que tomaba una clase de teología y que el sacerdote que me daba la clase inició la sesión rezando. Son de las tres cosas de aquél día que recuerdo.

Ochoa dijo...

El día anterior había llegado a Frankfurt para quedarme un año en alemania. Me enteré porque mi mamá habló por teléfono para avisarnos. Prendimos la radio, estábamos en la carretera, y no entendí un carajo. Hasta la noche, en el hotel, pude ver las imágenes, pero seguí sin entender lo que decían. Mi pensamiento fue como "justiciero": Nadie hace tanto show por las miles de personas que se mueren de hambre en el tercer mundo.

Guillermo Núñez dijo...

em, cayeron*

overcast dijo...

Escuela de letras en Ciudad Villa Luz, 8:15 am. La clase sobre Camus y su Extranjero. Cineclub informa que atacan USA. Saco de mi mochila el lonche que madre ha puesto allí. Lo primero que veo, bebiendo de un tetrapack leche con chocolate, es un avión que se estrella en la torre izquierda. Me invade una felicidad ansiosa. El maestro nos pide que regresemos a clase. Habla del fin del mundo. Temina mi leche con chocolate y sigo sorbiendo. Ese sonido: ffrffffffrff.

Diego dijo...

Yo estaba justo antes de entrar a una clase de Problemas de la Civilización Contemporánea cuando alguien mencionó lo de los aviones incrustados en las torres. El profesor no le dio demasiada importancia y continuó el repaso de la lectura que habíamos hecho sobre, a su juicio, problemas más importantes.

Recuerdo que tardé en entender lo de los aviones, como uno y luego otro se habían estrellado. Cuando oí el primer rumor pensé que era un error del piloto y cuando supe lo que ocurrió me pareció algo imposible de creer.

Me sorprendió que el ambiente escolar formado en torno a las pantallas de la cafetería tenía un extraño tinte de felicidad oculta. Un "Eso les pasa por..." recorría el ambiente.

Reconozco que tambièn tuve una sensación "justiciera" en un primer momento, pero me duró muy poco. Quizás tuvo que ver la "cadena mundial" a la que los medios de comunicación nos sometieron durante ése y los días posteriores.

michellachale dijo...

Y el tiempo pasa.
Acababa de llegar a la ciudad de Arequipa (Perú) para lo que sería una de las semanas más fantásticas de mi vida. Me eche en la cama a descansar de las 14 horas de viaje y "la viajera solitaria" gritó desde el salón donde miraba la televisión.
!Mira, tienes que ver esto!
Yo me reí y la mire, casi como si ella tuviera la culpa. ¿Qué es esto? ¿Qué estás mirando?
No sé Michella, no sé.